Entre las artes visuales, la escultura aventaja a las otras por una fuerza particular. La premisa anterior se actualiza cuando se presenta alguna muestra interesante en nuestro, cada vez menos reducido, circuito de galerías; se hace realidad en el salón nacional de escultura que este año ya va en su séptimo número. La propuesta conceptual y estética de cada uno de lo
s artistas seleccionados destila energía ("Wawa horses" de Eduardo Guerra), desata sorpresa ("Jugando a los robots II" de Walter Alcarraz), y te golpea con una verdad incómoda (sea el caso de "La sociedad" de Deyvi Wong, "Crisis" de Raura Oblitas, "Madre" de Gabriela Rubio, "Bandera II" de Gabriela Flores, "Teletransmutación" de Jorge Vigo).
s artistas seleccionados destila energía ("Wawa horses" de Eduardo Guerra), desata sorpresa ("Jugando a los robots II" de Walter Alcarraz), y te golpea con una verdad incómoda (sea el caso de "La sociedad" de Deyvi Wong, "Crisis" de Raura Oblitas, "Madre" de Gabriela Rubio, "Bandera II" de Gabriela Flores, "Teletransmutación" de Jorge Vigo). Y no me detengo en el ganador de este año, la mayoría de notas realizadas sobre esta muestra ya lo han tratado.
Variedad entre conceptos, contrastes entre las texturas de los materiales empleados, formas y ensambles que en armonía se encuentran. En su conjunto, este salón es una muestra que no deberías dejar de ir a ver.
Tiempo que te queda para ir a ver: Termina este 16 de agosto.
*-* Quise acompañar este apunte con un par de fotos de la muestra, mas no llevé la cámara. Te ofrezco los dibujos que hice de mi visita.
